La visita de Gloria Fuertes se mantiene imborrable

La poeta Gloria Fuertes será una de las figuras clave en los actos que la concejalía de Cultura de Llanera organizará este año con motivo del Día del Libro. Fuertes volverá a estar presente en un concejo que visitó el 27 y 28 de abril de 1995, con varios actos que para muchos vecinos serán imborrables.

Memorable fue su encuentro con los lectores en la Casa de Cultura de Posada de Llanera y también con los escolares del concejo.

La decisión de que Gloria Fuertes vuelva a estar presente en Llanera tiene que ver con el centenario de su nacimiento. Hoy, la escritora se siente aun más cerca que cuando murió, el 27 de noviembre de 1998 y son muchos los expertos que reivindican el aprecio literario que siempre mereció. Tres años antes de morir compartió su tiempo, su obra y toda su personalidad con los lectores de Llanera.

Algunos lectores como José Manuel Díaz recuerdan el acto que tuvo lugar en la Casa de Cultura cuando se presentó a poeta “con las diferentes acepciones de la palabra gloria”. “Nos gustó la presentación, pero sobre todo nos encantó la presencia de la poetisa con su gran personalidad que nunca perdió”, comenta el lector. Algo parecido opima María del Carmen Fernández que también estuvo en aquel acto de Posada y también recuerda que “mis sobrinos, entonces en la escuela, conocieron a Gloria Fuertes que paseó por los pasillos donde estudiaban. Eso es imborrable”, comentó la mujer a la que no le gusta demasiado la poesía “aunque la obra de Gloria Fuertes me resulta más cercana que la de otros autores”.

Fue el 28 de julio de 1917 cuando nació Gloria Fuertes en Madrid, en el castizo barrio de Lavapiés y en el seno de una familia humilde. Sus primeros años los pasó jugando en la Plaza del Progreso (hoy Tirso de Molina) y en la calle Mesón de Paredes, muy cerca de El Rastro. Dada la escasez de medios con los que contaba la familia, ella recuerda que era una “niña con zapatos rotos y algo triste porque no tenía muñecas”.

Sus primeros versos, los escribió a los catorce años y aunque empezó a trabajar como contable en una fábrica, entre cuenta y cuenta escribió más poemas. A los 17 años, escribió su primer libro de poemas: Isla Ignorada. Publicó en revistas, obras de teatro y recibió numerosos premios. Fue profesora en la Universidad y desde mediados de los años 70 del siglo pasado colaboró en programas infantiles de la televisión donde se hizo muy popular y querida.
Falleció el 27 de noviembre de 1998. Fue enterrada en el Cementerio Sur de Carabanchel y posteriormente, en 2001, trasladada al Cementerio de La Paz, de Alcobendas (Madrid). En su lápida está grabado el siguiente texto: “Ya cero que lo he dicho todo. Y que ya todo lo amé”.